Luchadora
Tiene más de sesenta aunque aparenta casi cincuenta.
Sus arrugas marcan sus desgracias, toda una vida de pelea.
Por hacer felices a los suyos sin preocuparse por ella.
Desde la mañana a la noche, sin pausa y sin ningún atisbo de cansancio.
Dios, cómo me gustaría que viviera siempre.
Cómo me gustaría...
No quiero perderte, te debo tanto.
Todo.