Con la Iglesia hemos topado

El próximo 17 de mayo se presenta en Cannes la ¿esperada? adaptación a la pantalla grande de la exitosa novela de Dan Brown, El Código Da Vinci. Aunque puede que lo más esperado del estreno de la cinta sea (amén del peinado de su protagonista, Tom Hanks) descubrir si hay advertencia previa o no. Y digo esto porque el Opus Dei ha enviado una carta a la central de Sony en Japón para que se incluya una advertencia sobre el carácter ficticio de la película.

El jefe de la Oficina de Información del Opus Dei en Japón, Seizo Inahata, pide a Sony-Columbia que considere la posibilidad de incluir en la película un mensaje en el que se puntualice que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. El motivo del envío de la misiva a la central japonesa y no a la californiana es porque uno de los fundadores del emporio mediático, Masaru Ibuka, se convirtió al cristianismo tras casarse con una hija del político Tamon Maeda. Maeda había sido ministro de educación en los gabinetes de postguerra nipones y también fue presidente de Sony.

La polémica que rodea el estreno viene a consecuencia de la visión deformada de la Iglesia que ofrece, según palabras de la propia Prelatura del Opus Dei en Roma. Según el Opus, muchas personas se sienten ofendidas por la falta de respeto del libro hacia la fe cristiana y hacia esa organización en particular. Motivo por el cual se intentó que la productora eliminara toda referencia a la institución religiosa en el film.

Lo curioso es que los problemas de la Santa Sede no acaban con el estreno de una película que fabula acerca de la continuidad de la saga de Jesús de Nazaret a lo largo de la historia. Sin ir más lejos, la policía judicial venezolana ha informado hoy que el subsecretario de la Conferencia Episcopal Venezolana, Jorge Piñango, fue hallado muerto por asfixia mecánica en un hotel en el centro de Caracas poco después de que se denunciase que había desaparecido el viernes. Según el personal del hotel donde se encontró el cadáver, Piñango entró en el establecimiento a las 5.30 horas del sábado con un joven de piel morena de unos 26 o 28 años vestido de civil, y que se inscribió bajo el nombre falso de Antonio Rodríguez. El cuerpo del sacerdote estaba boca arriba, desnudo, con los calcetines puestos y junto a una caja de medicamentos.

¿También se hará una película de esto o cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia?

En Voz Alta | Veo leo | 25/04/06 | Tu Voz (0)
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