Érase una vez
Érase que se era
una vez, la primera.
Érase que se fue,
por la puerta trasera...
Éramos unos críos
y te dije "te quiero".
Fuí, tal vez, el primero
y de nada sirvió.
Érase un vagabundo
en medio de este mundo,
ruinoso, acabado,
achacoso y pegado al asfalto...
Érase, nauseabundo
después de todo, humano
cual un Edmundo Dantés cualquiera.
Érase que se era.
Érase que se fue.
La vida por la escalera,
de un traspié,
la muy tonta se fue.
Al final sólo queda
lo que debe doler...
Érase una mañana,
de un viernes cualquiera,
que viste en el calendario
que hoy pudo ser ayer.