Un domingo cualquiera

Ya ha pasado un año desde que este blog se mudó aquí, a bitácoras.com. Un año en el que las visitas, como se puede comprobar en el gráfico, han ido creciendo hasta estabilizarse alrededor de las mil y pico al mes. Supongo que algo tendré que contar a toda esa gente, es decir a ti (o a usted). La verdad, yo no me dedico a escribir para que los demás me lean. Al menos no aquí. Esto es -como dije hace un par de años en la anterior ubicación 'El rincón oculto- un ejercicio, un entrenamiento. Para escribir bien -aparte de talento, claro- sólo es necesario escribir mucho. Esta bitácora era la excusa perfecta para ello y ahora, mira tú por donde, me encuentro haciendo algo así como meta-escritura-bitacoril justificándome y utilizando este post para explicar lo que hago. Creo que a estas alturas si tú -vamos a tutearnos ya que llevas tanto tiempo aguantándome- pasas a diario por aquí, ya sabes lo que te vas a encontrar. Sin duda lo sabes mejor que yo, que me suelo enfrentar al blanco del post con cierto miedo. O tal vez justo lo contrario. No sabes lo que te vas a encontrar ni falta que te importa, como dice un buen amigo.

Pues bien, hoy domingo, día de la madre, es también el cumpleaños de una gran amiga. Una de esas personas que me sufre desde hace una década y que sólo por eso ya tiene asegurado un billete en clase preferente en el charter destino al cielo. Hoy es un día agridulce y resacoso. No es un domingo cualquiera. Estamos de cumpleaños pero también recordamos a esas personas que nos faltan y sin las que nunca habríamos disfrutado de un amanecer, del primer -y titubeante- paseo en bicicleta, de la primera ruptura sentimental, del cine, los amigos, la música, la vida en fin. También hoy leo a Arturo Pérez Reverte en El Semanal y, años después, me reconcilio con él. Hoy me siento un poco más tonto que de costumbre explicando estas cosas y haciendo algo que anoche le contaba a un buen amigo -otro- nunca se debe hacer en esto de los blogs: ser completamente sincero. Hoy no hay opción a la imaginación, no se sugiere nada en estas líneas. Sí, tal vez que me he vuelto un moñas y lo peor es que me gusta. O tal vez todo se resume en que este largo camino tiene muchas cosas que merecen la pena en las cunetas, en los peajes de la autopista, en los bares de carretera y las pensiones baratas. Tal vez lo único cierto es que da igual qué ropa vestimos o qué coche nos conduce por ese camino. En el fondo, todos tenemos los bolsillos vacíos al final. Justo en ese momento en el que antes de dormirte siempre te asalta el miedo de no saber si te vas a despertar de nuevo.

En Voz Alta | Susurros | 01/05/05 | Tu Voz (0)
Tu Voz
Ésta es tu opinión
Nombre:


@mail:


URL:


Tu Voz:

¿Recordarte?



Algodón de azúcarFloto en medio de la nadaTwinkle, twinkle, little starArrugas en la marBañado en ti

Diseño © BlueMoon LTD.; 2004 © En voz alta.
Powered by Movable Type 2.661
Creative Commons License