Un poquito de por favor

Me levanto, como muchos sábados, pongo música y navego por las ediciones digitales de algunos periódicos españoles y extranjeros. No me gusta mucho la moda de los blogs en los periódicos que publican en internet. Me parece un acto de arribismo oportuno, se suben al carro de todo lo que criticaban hace menos de seis meses, pero esto no es lo peor.
Esta mañana en concreto he llegado al convencimiento de que en determinados casos las modas pervierten un modelo de producto. Esto es lo que ocurre, un día sí y otro también, con la 'bitácora' de Javier Pérez de Albéniz en elmundo.es, 'El descodificador'.
En su artículo de hoy, titulado Niños basura, podemos encontrar todos los elementos que consiguen denostar un blog y dejarlo a la miserable altura del panfleto de opinión. Aunque puede que sea eso lo que somos al fin y al cabo.

Pérez de Albéniz utiliza uno de los trucos más viejos del mundo para intentar salir sano y salvo de toda la sarta de insultos y descalificaciones que dedica a los niños obesos. Se apoya en datos estadísticos, explica la etimología del término 'obeso'... Todo ello con un solo fin, salir indemne de las posibles críticas surgidas tras leer su artículo. Un ejercicio de opinión plagado de exabruptos como: «gordos como gorrinos», «como focas», «orgía de mierda que encharca de grasa el tejido adiposo y convierte a los más nervudos mozalbetes en orondas bolas de sebo», «chavales atocinados y mostrencos» amén del expresivo titular Niños basura.
La idea del crítico es clara, la telebasura que emite anuncios de comida basura crea espectadores basura. Como los estudios indican que son los niños los mayores consumidores de televisión, una y una dos, ya tenemos la ingeniosidad de los niños basura.
Pero no se da cuenta Pérez de Albéniz de que lo que él escribe para criticar al medio y sus contenidos es tan basura como lo criticado, sino más. No puede hablar estrictamente de niños basura ya que los pequeños están indefensos ante los contenidos vertidos en televisión. En cualquier caso, podríamos hablar de padres permisivos con los anuncios basura, incluso con la comida basura. Pero, ¿qué culpa tienen los críos?
¿Cómo se puede hablar de 'mierda que encharca el tejido adiposo'? ¿También hablan de eso las encuestas?
¿Qué sentido tiene decir 'Los niños basura son, según los perfiles de diferentes estudios, agresivos, pasivos... y ahora, gordos como focas'? ¿Qué estudios mezclan adjetivos contrapuestos como agresivo-pasivo? ¿En cuales se llama a los infantes 'focas'?
Está clara la idea, desde luego que fallida, del periodista a la hora de criticar la telebasura, lo que no justifica que para menospreciar al medio se agreda verbalmente a los niños con perlas como 'atocinados' o 'mostrencos'.
Total que después de leer esto, en una soleada mañana de marzo yo mismo me considero un internauta basura. Y todo por leer a un crítico basura que escribe acerca de la televisión basura que emite anuncios de comida basura...
Hombre, un poquito de por favor.

En Voz Alta | Veo leo | 19/03/05 | Tu Voz (0)
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