El fin de la prensa escrita

Menuda forma de festejar a San Francisco de Sales, Patrón de los Periodistas, anunciando a bombo y platillo el fin de la prensa escrita. Irónico el anuncio viniendo, precisamente, de un medio escrito como es este blog. Pero varios acontecimientos recientes auguran tiempos difíciles para esta profesión. Pasen y lean:

Malén Aznárez se ha despedido de sus lectores en El País después de ejercer como su Defensora durante dos años. «Un bienio plagado de acontecimientos periodísticos. Una etapa que también ha resultado decisiva para la credibilidad de los grandes medios de comunicación, que han salido bastante malparados de tales eventos, a lo que hay que sumar el imparable aumento de la prensa gratuita y la fabulosa expansión y competencia de Internet. Resultado, una crisis sin precedentes». La defensora ya tuvo sus más y su menos con su subdirector, Vicente Jiménez, y la situación, con el caso Echevarría aún caliente, parece haberse tornado insostenible. Aznárez también hace referencia, en su adiós, al nuevo término acuñado por la Administración Bush, "los seis bastiones de tiranía". La justificación de la posible entrada americana en Irán para continuar cimentando la Paz Mundial, esa misma que ahora se disfruta con tanta alegría en Afganistán o Iraq, y la falta de agallas por parte de La Prensa Mundial para rebatir tales afirmaciones. Nadie puso en tela de juicio las tan temidas armas de destrucción masiva y nadie se ha hecho eco del reciente reconocimiento de su inexistencia.

Javier del Pino contaba días atrás al periódico El País que los grandes medios de comunicación estadounidenses han perdido la confianza de sus lectores, la objetividad de la prensa ha descendido hasta cifras alarmantes. «En España, donde todavía están recientes los ecos del intento de manipulación informativa por el Gobierno del 11-M, según el último estudio realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre los hábitos de lectura de diarios (marzo de 2004), los españoles siguen concediendo a la prensa escrita mayor credibilidad y veracidad que a la televisión -aunque menos que a la radio-, pero admiten que la capacidad de influencia de la televisión es muchísimo mayor», continúa Malén Aznárez en su artículo de opinión.
Tanto en nuestro país, como allende los mares, queda constancia de esta relajación periodística. Este obrar ha llevado a la prensa estadounidense a optar por no parecer críticos con Bush. Los telediarios de las televisiones generalistas y los canales de noticias 24 horas, como la CNN o la MSNBC, suavizan cualquier comentario contra la Administración republicana y aligeran la información con más espectáculo y atención a las formas. Pero esto no parece gustar a los espectadores, que se están marchando al extremo opuesto, la cadena más republicana y sectaria del país, Fox News.
Para Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique: «Domina el periodismo complaciente, al tiempo que el periodismo crítico retrocede. Cabe incluso preguntarse si a la hora de la globalización y de los megagrupos mediáticos no está desapareciendo la noción de prensa libre». Preocupante, ¿verdad?
Para terminar, me quedo con una frase de la depuesta Aznárez respecto a los 'nuevos medios', los blogs: «Es el nuevo periodismo que mezcla con pleno descaro, y jactándose de ello, información, opinión, rumores y fantasías».
¿Somos el futuro de la prensa escrita? ¿Se puede ser imparcial u objetivo a la hora de reflejar la realidad? La pelota, como casi siempre, está en el tejado de los lectores. Esos mismo que apenas leen periódicos y que, cada vez más, devoran bitácoras con fruición. Por algo será...

Relacionados: El periodismo frente a los intoxicadores por Carlos G. Reigosa.

En Voz Alta | Gritos | 24/01/05 | Tu Voz (0)
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