La amenaza fantasma

El escritor y semiólogo italiano, Umberto Eco, considera que Internet puede generar una incomunicación en el ámbito global debido a que cada cual puede construirse su particular enciclopedia del saber, imposibilitando los referentes culturales comunes.
'Hoy existe el peligro de que seis mil millones de personas tengan seis mil millones de enciclopedias distintas y ya no puedan entenderse entre ellos para nada', dice en una entrevista al diario alemán Die Welt.
La verdad es que el problema de la incomunicación en la red global ha existido siempre, pero el sistema aprende a autoregularse. Véase el ejemplo de Wikipedia, una enciclopedia generada por los propios usuarios y que cuenta con más usuarios que la prestigiosa Encyclopedia Britannica porque es libre además de gratuita.
Dice también Eco estar en contra de la tendencia de algunos intelectuales de asumir un papel de oráculo para dar respuesta a todos los problemas.
Esa tendencia, según Eco, tiene que ver con la decadencia de las ideologías y los partidos, y lleva a muchos intelectuales a aparecer en televisión para hablar de múltiples temas.
'Pero, como no saben de todo, dicen insensateces que terminan teniendo influencia', comenta Eco.

La verdad es que las cabezas pensantes andan algo inquietas últimamente, parece que le tienen miedo a la creciente proliferación de 'medios alternativos' en la red, medios que sin lugar a dudas crean opinión y sobre todo, la difunden.
Ciertamente el problema que se plantea es el del anonimato, es decir, que determinadas noticias y rumores corran de boca en boca (o de web en web) sin haber sido contrastadas o sin poder identificar al autor de las mismas.
Es cierto que éste es un tema que necesita ser regulado, pero para eso están ahí las licencias de contenidos, algo que aún se encuentra en pañales y que debería ser potenciado. Todas las personas que vierten su opinión en una web o un blog se convierte de hecho en editores de la realidad que los rodea. El acceso a todos estos 'oráculos' es totalmente gratuito claro está y es en definitiva el propio usuario el que decide qué quiere leer y qué descartar. No creo que sea necesario tener un censor para ello. Entiendo que la batalla de las audiencias en internet la tienen ganada ahora mismo los blogs y confidenciales, algo que escuece (y mucho) a los periódicos digitales que no encuentran patrocinio ni ayudas necesarias para frenar su cada vez más acusado descenso de lectores. También puede ser que la prensa escrita esté algo molesta con los blogs y confidenciales desde que determinados casos han salido a la luz vía internet, casos que en otras condiciones permanecerían ocultos bajo miles de folios.
¿Pero, cómo regular esto?
En el convenio recién firmado entre la AEDE y la Secretaría de Estado de las Telecomunicaciones se incluye el estudio de fórmulas (sin concretar cuales) para que la prensa digital sea tan fiable, creíble y rigurosa como lo es la de papel.
Puede que el trasfondo de todo esto sea que el más de un millón de internautas que diariamente se conecta busque información donde realmente puede encontrarla, sin tener que pagar por ella y, el dato más relevante, fiable.
Puede, es sólo una opinión, que los medios tradicionales hayan perdido credibilidad y ahora quieran recuperar el terreno perdido vigilando ellos mismos los contenidos que se publican en la red.
¿Y quién vigila a los vigilantes?

En Voz Alta | En mi cabeza | 01/10/04 | Tu Voz (0)
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