El mejor amigo del hombre

La verdad, para que engañarnos, no soy muy amigo de los animales. Me gustaban los programas de Félix Rodríguez de la Fuente y supongo que de aquello aún me queda cierta incomprensión ante la costumbre de mantener 'encarcelado' un animal en casa, en régimen de pensión completa y con tres visitas diarias al baño (en la calle, claro).
De repente acabo de encontrar una utilidad al hecho de tener a estos seres en nuestros hogares:
La posibilidad de que los perros puedan olfatear el cáncer se planteó por primera vez hace sólo cinco años en una breve carta publicada en 'The Lancet'. Era un caso sorprendente: una mujer de 44 años se presentó en una clínica de Londres con un lunar mínimo en el brazo al que no había concecido ninguna importancia.
Su perro, sin embargo, lo olfateaba constantemente y decidió acudir al médico. Le diagnosticaron cáncer de piel en su fase inicial de desarrollo.

Dos años más tarde, la misma publicación se hizo eco de dos casos similares que tenían como protagonistas también a canes.

El tercer capítulo de la historia es la nueva investigación que publica el 'BMJ', (British Medical Journal) realizada con el propósito de pasar de la anécdota a la ciencia. ¿Puede un perro cuidadosamente entrenado oler el cáncer? Según el estudio, sí.

Durante casi dos meses, seis caninos de distintas razas y edades fueron entrenados para que pudieran distinguir una muestra de orina de una persona con cáncer de vejiga entre otras seis procedentes de una persona sana o con una enfermedad tumoral no urológica. Las perspectivas iniciales de éxito eran del 14%, es decir, de un acierto por cada siete intentos.

En la investigación se utilizaron muestras de orina de 23 hombres, de edades comprendidas entre 48 y 90 años, y de 13 mujeres del mismo grupo de edad, todos con un diagnóstico de cáncer de vejiga nuevo o recurrente. Los investigadores usaron 27 de ellas para el entrenamiento de los animales y las nueve restantes para los experimentos.
Como referencia se utilizaron 108 muestras de orina procedentes de personas sanas (54 hombres y otras tantas mujeres) o con cualquier enfermedad excepto cualquier tipo de carcinoma urológico.
De acuerdo con la investigación, los perros entrenados con muestras líquidas de orina lo hicieron significativamente mejor que los que olfatearon muestras secas, lo que refuerza la hipótesis de que las moléculas orgánicas volátiles del tumor presentes en la muestra podrían ser la causa de que los perros puedan diferenciarlas.

Pero ell hallazgo más fascinante se dio en el paciente control (sin diagnóstico de cáncer de vejiga) cuya muestra era identificada de forma constante por los perros, a pesar de que el paciente tuvo resultados negativos en una citoscopia y en una ultrasonografía. El especialista estaba tan impresionado con la actuación de los perros que hizo una nueva prueba al paciente y encontró un carcinoma de riñón.

En Voz Alta | Veo leo | 24/09/04 | Tu Voz (0)
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