El día después
Llegó el momento de asumirlo, soy el reverso tenebroso de Becks. Él con su flamante e inmaculado 23 a la espalda y yo con mi gastado y curtido 32 en la frente.
Pasó el cumpleaños y quedan sensaciones gratas, pese al aumento de dígitos en mi debe, risas, complicidad, cariño, amor y sobre todo agradecimiento.
No por los regalos, lo material, si no todo lo contrario. Agradecimiento a todos los que estuvieron ayer jueves porque eran quienes quería que estuvieran y no sólo no fallaron, se notaba que estaban disfrutando tanto o más que yo.
A su paso dejaron risas e ironía, alguna que otra puyita y lo más importante; afecto.
Para que no olvide este año -- al igual que no olvido los anteriores -- me dejaron miguitas de pan en forma de regalos o recuerdos, podría ir comentando uno por uno y que esto pareciese una lista de bodas de El Corte Inglés, así que ... mejor no.
Libros, básicamente; lo cual demuestra dos cosas.
Que mis amigos continúan manteniendo su buen gusto habitual y que se empeñan por todos los medios de apartarme del teclado del ordenador.