Vuelta al cole revisitada
Y ya se nos escapa otro mes. Hace nada era junio y en cuando abramos de nuevo los ojos estaremos despidiéndonos de este año, siempre es así. Recuerdo cuanto encanto tenía el mes de septiembre de niño, las carreras por la mañana camino del colegio, el olor de los libros recién abiertos, el sabor de las gomas de nata...
Claro, ¿qué niño no ha probado una goma en su vida?
Y cuando no era una goma era una pintura roja de plastidecor porque pensábamos que sabía a fresa.
Ahora queda muy poco de esos años de colegio, las pinturas alpino en Reyes, los estuches de dos pisos repletos de cosas que nunca usabas: un transportador de ángulos (¿?), unas tijeras -muy útiles para comenzar una carrera delictiva digan del vaquilla- ay, en fin. ¡Qué años aquellos!
Aunque sin lugar a dudas lo mejor era encontrarse con ese amable compañero que año tras año decidía elevar el ego de tu madre y comerte el bocata que ella te preparaba, o por otro lado cambiarte un perfil y ponerte la nariz como un pimineto morrón en el recreo.
Pero de todos modos echo de menos mi época de colegio, echo de menos el colegio público José Zorrilla. ¡Ea!